Ficha de autor con fotografía de Juan Jurado Blanco, profesor de tecnología y creador de contenido sobre inteligencia artificial.

Crear un avatar corporativo no es solo una cuestión técnica, es un proceso estratégico que combina imagen, personalidad, tecnología y objetivos de marca. Es un proceso a realizar para convertir una idea en un embajador digital real y funcional.

Paso 1: Entendemos tu marca y tus objetivos

Antes de crear cualquier imagen, se necesita saber qué se quiere comunicar. Hay que comprender la identidad de la marca, tono de comunicación, público objetivo y canales donde se utilizará el avatar.

¿Buscas cercanía? ¿Formalidad? ¿Diversión? Definir esto parámetros, permite orientar correctamente el diseño, el estilo visual y el comportamiento del avatar.

Paso 2: Diseño del avatar

A partir de las ideas, referencias y experiencia, se crean diferentes versiones del avatar en estilo realista, ilustrado o animado, según lo que mejor se adapte a la marca. Y se evalúa:

  • Rasgos faciales y expresión
  • Vestimenta y colores corporativos
  • Fondo o entorno donde aparecerá
  • Estilo de lenguaje y tono de voz

 

Este proceso se hace con el empresario, para asegurarse de que es representado/a desde el primer momento.

Paso 3: Voz, movimiento y personalización

Una vez aprobado el aspecto visual, se pasa a la parte más técnica: animación facial, sincronización labial y selección de voz. Se pueden usar voces naturales generadas por IA o grabaciones personalizadas, según el uso final del avatar.

Si el avatar es para un vídeo explicativo, se graba el guion. Si es para atención al cliente o presentaciones, se crean diferentes scripts para que pueda adaptarse a distintas situaciones.

Paso 4: Entrega y aplicación

El avatar final se entrega en los formatos que necesites: vídeo, imagen, animación transparente, o integrado en herramientas como WhatsApp, redes sociales, webs o plataformas de formación.

 

También se acompaña en la integración, diseñando la mejor estrategia para que el avatar no solo se vea bien, sino que cumpla una función clara: explicar, vender, conectar o formar.

Conclusión

Crear un avatar corporativo es un viaje colaborativo, donde la idea se transforma en una herramienta visual potente y funcional. No es magia, es inteligencia artificial al servicio de la marca.

Si quieres que tu empresa tenga una presencia digital con rostro propio, la utilización de un avatar es la opción más acertada.

 

¡Da vida a tu avatar!